Contact Us
- Report errors or inaccuracies topmba@qsnetwork.com
- Contribute articles contribute@qsnetwork.com
- Advertise advertise@qsnetwork.com
¿Es realmente un mundo de hombres?
Han pasado un poco más de 30 años desde que en los años setenta se quemaron sostenes. En apariencia, puede parecer que la lucha por la igualdad de derechos entre sexos sea una respuesta innecesaria a los desequilibrios del pasado, pero el sexismo institucional todavía es un tema actual. Los hombres ocupan la mayoría de los puestos de dirección en las empresas, tienen mejores sueldos y socialmente pueden pasar mucho menos tiempo haciendo tareas domésticas. Quizás hayamos progresado, pero, ¿podremos llegar a vivir en una sociedad completamente igualitaria?
Si nos ponemos a pensar en los “líderes” célebres, con toda seguridad nos vendrán a la mente menos nombres de mujeres que de hombres. Pensaremos en Margaret Thatcher, Marie Curie, Hillary Rodham Clinton y Cleopatra, pero no en muchas más. Hoy en día, los hombres ocupan la mayoría de puestos de liderazgo en las esferas públicas y privadas. Menos del 10% de directores y miembros de juntas de las 300 empresas más importantes del mundo son mujeres, de acuerdo con un estudio reciente llevado a cabo por Ricol Lasteyrie and Associates.
Es justo decir que estereotipos como que las mujeres tienen peores calidades de liderazgo están tan anclados en el pensamiento contemporáneo, que las mujeres también lo han interiorizado. La noción extendida que las mujeres son pensadoras más emocionales y afectivas, pero no lo suficientemente firmes para poder tener el mando en un entorno con un ritmo acelerado y muy competitivo, han hecho estragos en el status quo. Ella Smolevitskaya, Directora de Diversidad en Hewlett-Packard, confirma este posible revés: “A veces, las mujeres sufren de falta de confianza en sus calidades durante las primeras fases de sus carreras. Tienen que probar sus conocimientos de marketing, técnicos y capacidades de negociación a sus colegas”.
Esto podría decirse que se consigue gracias a la socialización. A las niñas se les enseña a ser delicadas y tranquilas, mientras que a los niños se les enseña a ser agresivos, duros y a poder hacerse cargo de una situación con éxito. Se espera de las niñas que sean educadas y sumisas, y en cambio los niños tienen que hacer valer sus ideas con la osadía de un cazador de cocodrilos.
La falta de mujeres líderes empresariales puede tener un mayor efecto en las niñas y jóvenes. Desde el principio ven la ausencia de mujeres líderes y, como resultado, sienten inconscientemente que no tienen las capacidades de liderazgo que tienen los chicos para llegar a la cima. Además, hay valores en la sociedad que no son nada alentadoras para las niñas, como la idea de que las mujeres no tienen las capacidades técnicas, científicas y matemáticas para propulsar a las empresas a la vanguardia del mercado. Daniela Skacanova, que trabaja en los eventos QS Women in Leadership (Mujeres en el liderazgo de QS), expresa la necesidad de promocionar valores de igualdad: “una de las razones por las cuales creamos este evento fue para proporcionar una plataforma para la igualdad.
Empresas líderes como Shell y HP quieren una plantilla de trabajo diversa, y las mujeres jóvenes y ambiciosas necesitan un espacio para hacerse valer, proporcionando finalmente un espacio proactivo, libre de las barreras inventadas por la sociedad”.


